Descripción
Impresionante bodegón de flores y frutas, obra del pintor de origen francés Louis-Germain Baligot. En el centro, un gran jarrón repleto de coloridas flores destaca sobre un fondo oscuro sobre la superficie de una pequeña mesa redonda. La elección del gouache permite al artista trabajar con mayor saturación y control sobre las flores, logrando una superficie rica en matices y contrastes. A diferencia de la acuarela, el gouache permite una mayor definición y superposición de capas de pintura, por lo que el artista aprovecha para reforzar la presencia matérico-cromática del ramo.
Con orígenes en la antigüedad y muy popular en el arte occidental desde el siglo XVII, el bodegón da al artista más libertad compositiva que otros géneros pictóricos como el paisaje o los retratos. Antes de 1700, a menudo contenían un simbolismo religioso y alegórico en relación con los objetos que representaban. También conocidos como naturalezas muertas, suelen presentar animales, flores, frutas, comidas, plantas… Su desarrollo se inscribe en el contexto de crecimiento de apreciación sobre la pintura y la explosión de interés por el naturalismo e imitación de la naturaleza que se empezó a desarrollar a finales del siglo anterior.
Muchos artistas (como Cézzane, Picasso) se valieron del género para su experimentación artística, absolutamente moderna, o por sentirse atraídos por la simbología que encierran. Estas obras aluden al carácter transitorio de la existencia humana. Las flores, que se marchitan, son un claro símbolo de la fugacidad de la vida. No busca únicamente un deleite visual, si no que invita al espectador a la contemplación del paso del tiempo, profundizando en la belleza fugaz de la naturaleza.






























