Descripción
La obra, realizada por Timoteo Pérez Rubio (1896-1977), es un claro ejemplo del mundo surrealista y onírico del artista. En esta acuarela mixta predominan los tonos naranjas y azules, los naranjas los utiliza para lo que se puede intuir como una figuración, un cuerpo femenino esquematizado que se funde con lo que parece una figura animal o imaginada. Ambas figuras se superponen sobre un fondo azul con espirales y curvas de tonos blancos. En la obra se puede reconocer el trazo suelto y rápido de la acuarela de Timoteo, permitiendo reconocer los elementos pero al mismo tiempo fundiéndolos entre sí.
El surrealismo fue una corriente de vanguardia que surgió en 1924, en París, de la mano de André Breton, quien publicó, en ese mismo año, el Manifiesto del surrealismo, con el objetivo de liberar al pensamiento del control de la razón, influenciado por la idea del subconsciente de Freud. Surge en un momento de efervescencia artística, los conocidos movimientos de vanguardia, donde se buscaba la ruptura con el arte de la academia y el realismo de los impresionistas. Se trata de un arte con una fuerte carga onírica, donde la imaginación y los sueños se convierten en la inspiración directa del artista, producen imágenes, a menudo, ilógicas, que resultan desconcertantes para el espectador. Esta corriente estará presente durante todo el siglo XX y a ella se unirán artistas tales como Salvador Dalí, René Magritte, Max Ernst o Man Ray.
En la trayectoria del autor se puede apreciar una clara evolución, que inicia con una tendencia en su formación que sigue los pasos del impresionismo francés. Esta vinculación se debe a una exposición en 1918 en Madrid, donde conoció la obra de estos artistas, principalmente Monet, Camille Pissarro y Santiago Rusiñol. Posteriormente incorpora las nuevas tendencias vanguardistas, que conocerá durante su estancia en el exterior, como la influencia cubista o surrealista. En su obra predomina el paisaje, aunque también se pueden encontrar numerosos retratos, como los que realizó a su mujer, Rosa Chacel, y diversos conocidos.
Natural de Badajoz, comenzó su formación artística en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal. En 1915 se trasladará a Madrid para continuar su formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde disfrutará de una beca de paisajes en la Escuela del Paular. Allí será donde conozca a su futura esposa, Rosa Chacel, con quien se casará en 1922. Ese mismo año acude a Roma, vinculado a la Academia de España, su estancia, prolongada hasta 1928, será crucial en su trayectoria pictórica, consolidándose como un gran pintor paisajista a modo de los impresionistas franceses.
A su regreso a España se incorpora a la Segunda Sociedad de Artistas Ibéricos, en la cual introduce las nuevas tendencias vanguardistas. Esto le permitió conseguir su primera medalla durante la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1932 y la subdirección del Museo de Arte Moderno de Madrid a partir de 1933. Tras el comienzo de la Guerra Civil Española jugará un papel fundamental en la defensa del patrimonio artístico español, siendo el encargado de trasladar las obras más importantes de Madrid, en especial las del Museo del Prado, las cuales serán trasladadas a Valencia, y posteriormente a Ginebra. Esta alineación con el bando republicano fue el causante de su exilio una vez acabada la guerra. Timoteo se estableció en Río de Janeiro, Brasil, donde continuó su labor artística durante el resto de su vida. Tras años antes de su muerte vuelve a España en 1974, por primera y última vez tras el exilio, para acudir a una exposición de su obra en la Biblioteca Nacional.
Se trata de una obra muy especial por su exclusividad y procedencia, pues procede de la colección de la herencia de la pareja de artistas Timoteo Pérez Rubio y Rosa Chacel.





















