Descripción
Impresionante óleo sobre lienzo moreno realizado por el pintor Alonso de Quintanilla, sucesor de Nicolás de Quintanilla, alrededor de los años 1780 (finales del siglo XVIII). Es una versión realizada por la Escuela de Cuéllar, siguiendo de cerca modelos madrileños, como la Inmaculada Concepción de Antonio Palomino y Velasco, actualmente ubicada en el Museo del Prado.
Esta obra fue encargada por Dr. D. Domingo Cuesta Muriel, cura párroco de San Miguel de la villa de Cuéllar y Rector del Real Seminario Conciliar de San Frutos y San Ildefonso para el Ilustrísimo Sr. D. Alonso Marcos de Llanes y Argüelles, obispo de Segovia, como forma de agradecimiento por los favores recibidos. Se puede apreciar en el margen izquierdo del lienzo el destinatario de la obra, mientras que en el derecho se puede distinguir una invitación a rezar un Ave María (o Salve), y en la parte inferior aparece la indiscutible firma de Quintanilla F (fecit/ lo hizo). La pieza presenta rasgos clásicos de la temática asociada a la Inmaculada Concepción como se puede apreciar en el uso de los ampulosos ropajes de amplios vuelos con los que aparece revestida la figura de María, o la presencia de varios grupos de ángeles tanto a ambos lados de su cabeza como revoloteando a sus pies, creando una escena de gran dinamismo y equilibrio visual.
Cromáticamente predominan los colores como blanco y azul, pero también se puede apreciar tonalidades cálidas en los rubores de los angelitos y las telas que les cubren. Es una obra muy detallada, predominando el dibujo sobre el color, marcando unos rostros muy expresivos que contrastan con la nobleza del rostro de María, otros detalles que se pueden apreciar son el broche central que adorna el pecho de la virgen, los claroscuros de las nubes, o las flores que sostienen los angelitos a los pies de María.
Alonso de Quintanilla, autor de esta obra, mantuvo su proceso artístico entre 1760 y 1785, por lo que podemos afirmar que esta es una de sus últimas piezas, aunque principalmente trabajaba como retratista de obispos, tanto así que en la propia ciudad de Valladolid hay varios retratos de su autoría. En la iglesia parroquial de Santiago de Cigales se conserva un lienzo fechado en 1772 representando a fray Antonio Alcalde, obispo de Yucatán y en el Museo Nacional de Escultura Policromada (también en Valladolid), un retrato de ese mismo obispo fechado de 1761 junto al retrato de P. Ángel de Molinos, obispo de Zamora fechado cerca de 1776.
Alonso proviene de Cuéllar como uno de los pintores más sobresalientes, pero entre los otros muchos artistas también sobresale su predecesor, Nicolás de Quintanilla, cuya trayectoria concurre entre los años 1717 y 1735, llegando a trabajar con artistas como Francisco Cámara en 1733 en los marcos del retablo de la iglesia de San Sebastián de Villacastín.
La denominada Escuela de Cuéllar (o Escuela Cuellarana) de Escultura y Pintura fue un importante foco artístico ubicado en la villa de Cuéllar, Segovia, que triunfó durante el siglo XVI y XVII, centrándose en el arte religioso como retablos, esculturas o pinturas, formando tanto a artistas locales como foráneos, con un estilo barroco de gran calidad, propio, mezclando influencias tanto foráneas como castellanas.
- Martín Gil, F. J., Martín Gil, J., & Martín Ramos, C. (2014). Un cuadro sobre la Inmaculada Concepción, obra inédita del pintor cuellerano Alonso de Quintanilla: Monografía breve del LICOPCYL (Laboratorio de Investigaciones sobre Conservación del Patrimonio de Castilla y León).































