Descripción
Excepcional obra gráfica, serigrafía sobre papel, titulada “El beso” del artista Gregorio Prieto, autor asociado a la Generación del 27 y conocido como “el pintor de la Generación del 27”. Firmada a lápiz por el autor en la esquina inferior derecha.
Prieto entendía el dibujo como la forma más pura y directa de plasmar el pensamiento y la sensibilidad humana. En general, su obra gráfica presenta una línea clara y minimalista de trazo negro que destaca sobre el fondo claro del papel. En este caso, los rostros de los amantes se representan mediante rasgos esquemáticos, líneas continuas y fluidas que definen las formas esenciales sin necesidad de detalles complejos. Las manos entrelazadas de ambos completan y equilibran la composición.
Se trata de una obra muy especial por su exclusividad y procedencia, pues procede de la colección de la herencia de la pareja de artistas Timoteo Pérez Rubio y Rosa Chacel. La relación entre los tres comenzó en Madrid hacia 1915, cuando coincidieron como estudiantes en la prestigiosa Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y perduró a través del tiempo, los viajes y los traumas del exilio, pues a pesar de la distancia física mantuvieron el contacto por carta.
Gregorio Prieto Muñoz (Valdepeñas, Ciudad Real, 1897-1992)
Gregorio Prieto fue un reconocido pintor, dibujante y grabador. Aunque su fama pictórica suele eclipsar su faceta con la pluma, fue también escritor, poeta y ensayista. Escribió textos fundamentales para comprender el entorno íntimo de la Generación del 27, destacando su obra Lorca y su mundo angélico (1972).
Su obra plástica destaca por fusionar la tradición clásica con el espíritu de las nuevas vanguardias artísticas europeas. Se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde coincidió con compañeros como Rafael Alberti o Rosa Chacel, momento en el que empezó su relación. Disfrutó de varias becas para ampliar sus estudios, pasando temporadas en París, Bélgica o la Academia de España en Roma, pudiendo así interactuar con otros artistas, como Picasso o Giorgio de Chirico. Todo ello fue configurando su estilo personal.
Mantuvo una estrecha amistad con los principales intelectuales de la época, destacando sus colaboraciones y vínculos afectivos con Federico García Lorca y Rafael Alberti. Durante la posguerra residió en Londres, donde trabó amistad con Luis Cernuda.
Actualmente, parte de su obra forma parte de colecciones públicas y estatales, entre las que se incluye el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y el Museo de la Fundación Gregorio Prieto, ubicado en su localidad natal.
























