Descripción
Extraordinario óleo sobre lienzo siguiendo un original de Bartolomé Esteban Murillo, “Visión de San Francisco de Asís en la Porciúncula” (1670), que actualmente se conserva en el Museo del Prado. Este tipo de pintura fue muy común durante el siglo XIX, cuando los artistas de la Escuela Española seguían las huellas de los grandes maestros del Siglo de Oro. Murillo es especialmente reconocido por su representación idealizada de la figura humana y la simplicidad de sus escenas religiosas, mezclando el contenido amable a la vez que explota la vena más sensible del fiel, con una depurada técnica pictórica en la que se mezclan rasgos compositivos de raíz italiana con un sentido del color muy poderoso que revela influencias de maestros flamencos como Rubens o Van Dyck.
La visión de San Francisco en la Porciúncula es una aparición de Cristo y la Virgen María a San Francisco mientras oraba en la iglesia de la Porciúncula, en Asís. En esta visión, Francisco pide la misericordia divina para sus hermanos y se le concede la indulgencia plenaria del Perdón de Asís, que se aplica a quienes visitan el lugar con arrepentimiento. Tuvo lugar en 1216, cuando San Francisco rezaba en la Porciúncula. San Francisco solicitó el perdón de los pecados para todos los que, con un corazón arrepentido, visitaran esa iglesia. Su petición fue concedida por intercesión de la Virgen María, lo que resultó en la indulgencia plenaria conocida como el Perdón de Asís. Esta indulgencia se puede recibir anualmente en ciertas fechas y lugares, cumpliendo requisitos específicos como visitar la basílica, rezar por las intenciones del Papa, comulgar, y estar en estado de gracia.
La obra representa a San Francisco de Asís, fundador de la Orden de los franciscanos, en actitud orante y presenciando una aparición de Jesucristo y de la Virgen María. División escénica en dos partes, cielo y tierra, con contrastes tanto en efectos cromáticos como lumínicos. Composición barroca formada en aspa, dos diagonales que se cruzan, creando una atmósfera de espiritualidad y armonía que invita a la oración.
Mientras que en la zona inferior aparece San Francisco arrodillado, vistiendo su hábito terroso y con los brazos abiertos, sumido en la penumbra que apenas deja ver la arquitectura de la capilla de la Porciúncula, en la zona superior se manifiestan intensos resplandores dorados. Los ángeles rodean las figuras de Cristo y la Virgen. Cristo se muestra en actitud triunfante, sosteniendo la cruz con su brazo izquierdo y cubriendo parte de su esbelto cuerpo con una túnica roja que ondea al aire tras su espalda. La Virgen dirige su mirada al Hijo y viste la característica túnica roja y el manto azul. La composición está formada por la característica aspa barroca, organizada por dos diagonales que se cruzan.



























