Descripción
Extraordinaria acuarela realizada en el siglo XX, en territorio francés. Firmada en la zona inferior derecha por el autor. Esta pausada acuarela es un auténtico remanso de paz, gracias, sobre todo, a los colores fríos y templados que ha empleado. La composición es horizontal y abierta, permitiendo al espectador una mirada amplia sobre el paisaje. En la parte inferior, el río guía la mirada hacia el fondo, generando una profundidad espacial que lleva al ojo hacia los elementos arquitectónicos y las montañas en el horizonte. Como ya se ha dicho antes, el autor utiliza una paleta de tonos fríos y suaves, predominando azules y verdes. De hecho, se muestra un recurso fauvista, otorgando a las hojas de los árboles un tono azul presente también en la montaña del fondo, descartando para ello el verde. Son azules también las sombras, un recurso de igual manera postimpresionista. Este recurso crea una gran armonía visual, pues se prescinde de muchos colores, utilizando siempre los mismos. La técnica de la acuarela permite utilizar diferentes intensidades de pigmento, logrando efectos de luces y sombras. Las capas de color, junto con las áreas en las que el pigmento es más ligero, crean una ilusión de bruma o distancia en el paisaje.
























