Descripción
Exquisita y sofisticada mesa Tric Trac realizada en bellísimas maderas preciosas, entre ellas nogal y limoncillo, luciendo una lujosa marquetería en el sobre con la escenografía de una tabla de ajedrez enmarcada por dos cartelas que presentan dos figuras de perfil romboidal, configurando un escenario de fuerte estética visual y geométrica.
Este sobre, en su origen reversible y en este momento fijado por bisagras (que pueden ser fácilmente retiradas) para hacer una mesa de despacho, luce un espejo donde antes se encontraba un tapiz de juegos para cartas y dados.
El cuerpo interior recoge el espacio dedicado al juego de Backgammon, con laterales perforados para recoger las fichas del juego. Esta puesta en escena se enmarca por dos espaciosos vanos o compartimentos laterales que sirven de almacén para los diversos elementos necesarios en los distintos juegos que esta mesa Tric Trac ofrece.
El Tric-Trac fue uno de los pasatiempos más populares durante la Francia del siglo XVIII. Se trata de uno de los juegos más antiguos de los que se tiene constancia, puesto que ya existía en la antigua Mesopotamia. El juego llegó a Francia hacia el siglo XVII y rápidamente se hizo popular entre la alta sociedad francesa. Durante el periodo de la Restauración Francesa (1814-1830) el juego resurgió, pero su práctica desapareció por completo a finales del siglo XIX.
Las mesas de Tric-Trac eran un símbolo asociado a la monarquía, ya que el juego fue muy popular durante los reinados de Luis XIV, Luis XV y Luis XVI, apasionaba especialmente al último monarca, e incluso se dice que siguió jugando al Tric-Trac con su hijo una vez encarcelados al estallar la revolución. Se consideraron un símbolo de la monarquía y del poder, por ello, muchas fueron destruidas durante la Revolución Francesa.
Son piezas maravillosas de ebanistería, con forma rectangular, y un acabado espléndido y multifuncional, ya que además de ser un tablero del juego, podían utilizarse como escritorio, tablero para jugar a las cartas, y en ocasiones, el sobre de la mesa contaba con un tablero de ajedrez o damas diseñado / incrustado en él.
Pieza de una excelente calidad y alto nivel artístico, vivamente buscada por grandes coleccionistas.

























