Descripción
Impresionante bodegón de flores y frutas, obra del artista francés Pierre Wagner, de principios del siglo XX. En el centro, un esbelto jarrón repleto de coloridas flores en su apogeo. A su alrededor, sobre la superficie de la mesa, distintas frutas. El fondo es oscuro, realzando la luminosidad y riqueza cromática de los elementos.
Presenta el estilo característico del género al que corresponde, realista y minucioso, que poco a poco fue ganando peso en la Historia del Arte. Con orígenes en la antigüedad y muy popular en el arte occidental desde el siglo XVII, el bodegón da al artista más libertad compositiva que otros géneros pictóricos como el paisaje o los retratos. Antes de 1700, a menudo contenían un simbolismo religioso y alegórico en relación con los objetos que representaban. También conocidos como naturalezas muertas, suelen presentar animales, flores, frutas, comidas, plantas… Su desarrollo se inscribe en el contexto de crecimiento de apreciación sobre la pintura y la explosión de interés por el naturalismo e imitación de la naturaleza que se empezó a desarrollar a finales del siglo anterior.
Muchos artistas (como Cézzane, Picasso) se valieron del género para su experimentación artística, absolutamente moderna, o por sentirse atraídos por la simbología que encierran. Estas obras aluden al carácter transitorio de la existencia humana. Las flores, que se marchitan, son un claro símbolo de la fugacidad de la vida, aunque en este caso, dada la vitalidad de los elementos que se representan, parece tener una connotación más esperanzadora.
Se eleva como una obra sublime y hermosa, exquisita y de gran calidad pictórica. No busca únicamente un deleite visual, si no que invita al espectador a la contemplación del paso del tiempo, profundizando en la belleza fugaz de la naturaleza.
Pierre Wagner (1897-1943)
Wagner estudió pintura académica en la Ecole des Arts Décoratifs de París, seguida por la prestigiosa Academia Julian, donde se codeó con artistas de todo el mundo. Después de una rigurosa formación en técnica, Wagner siguió sus estudios en la Ecole des Beaux Art de París, donde aprendió del renombrado pintor Lucien Simon.
Wagner logró exhibir su trabajo en el Salón de los Independientes a partir de 1925, el Salón de Automne a partir de 1927, seguido por el Salón de los Independientes en Bourges y Burdeos. Fue muy influenciado por los diseños gráficos y carteles Art Déco que tan populares fueron en Francia entre las dos guerras mundiales, y trató de aplanar la forma y reducir la modulación del color en sus composiciones.
Entre sus obras destacan las representaciones de la costa de Bretaña, la vida de los pescadores locales… aunque también realizó numerosos retratos y paisajes. Su estilo se caracteriza por una técnica sólida, de influencia postimpresionista, con un marcado interés por capturar la luz cambiante, y realista, con trazos más sueltos propios de la tradición francesa de la época.
































