Descripción
Imponente pareja de jarrones de porcelana china procedente de la provincia de Cantón, estilo Familia Rosa, o fencai, perteneciente a la dinastía Qing (1644-1912), siglo XIX.
Esta pareja de jarrones es un claro ejemplo del estilo cantonés, ya que están muy decorados por toda su superficie, con elementos decorativos de diferentes tamaños. Alrededor de la base encontramos una cenefa decorativa que sigue un patrón geométrico, mientras que el resto de decoraciones están divididas en recuadros que representan diferentes escenas costumbristas, protagonizadas por personajes vestidos de manera tradicional. Alternando entre estos recuadros aparecen representadas flores y animales como aves y mariposas, delicadamente representados con colores vivos sobre un fondo blanquecino que resalta los colores, sobre todo el rosa, que da nombre a este estilo.
La Familia Rosa es un estilo de porcelana china que surgió a finales de la Dinastía Qing, específicamente durante el reinado del emperador Kangxi, hacia 1720, y alcanzó su máximo esplendor bajo los emperadores Yongzheng y Qianlong. Aunque en China se conoce como fencai (colores de polvo), ya que las piezas tienen una apariencia suave y mate; llegó a Europa como “Familia Rosa” en el siglo XIX por el coleccionista francés Albert Jacquemart. La porcelana Familia Rosa incluyó los esmaltes de este color a la paleta anterior de verdes, amarillos, rojos y azules.
A finales del reinado del emperador Kangxi, los misioneros jesuitas introdujeron en la corte imperial nuevas técnicas de esmaltado europeas. El avance clave fue el púrpura de Cassius, un pigmento derivado del oro coloidal inventado en Europa en el siglo XVII. Los artesanos de los hornos imperiales de Jingdezhen adaptaron este color para crear el característico esmalte rosa.
Durante el periodo Yongzheng (1723–1735) se priorizó la elegancia y el espacio en blanco. Las piezas de este tiempo, como la porcelana de «cáscara de huevo», son famosas por su finura extrema y sus decoraciones sutiles de flores y pájaros. Mientras que en el periodo Qianlong (1736–1795) la decoración se volvió más exuberante y compleja, donde se popularizó el diseño de «cien flores», donde los esmaltes cubren toda la superficie de la pieza.
El rasgo más distintivo de este estilo es el uso de un rosa derivado del oro coloidal (púrpura de Cassius), que ofrece tonos desde el carmín suave hasta el rosa pálido. Gracias a los jesuitas se introdujo un esmalte blanco opaco basado en arsénico que permitía por primera vez en la cerámica china mezclar colores. A diferencia de los estilos anteriores, que eran translúcidos, este permitía crear gradaciones tonales y efectos de claroscuro similares a la pintura al óleo europea.
Desarrolló un estilo realista gracias a la capacidad de mezclar colores, que permitió representar tanto flores, especialmente peonías, aves e insectos con un realismo botánico detallado, como representaciones de la vida cortesana y figuras humanas con rostros y ropajes minuciosamente sombreados. Debido a la densidad de los esmaltes sobre el vidriado, los motivos suelen tener un ligero relieve perceptible al tacto.
Este estilo fue muy valorado tanto en la corte imperial como en el mercado de exportación a Europa durante el siglo XIX, por ello durante el siglo XVIII se fabricaron millones de piezas exclusivamente para la exportación por medio de la Compañía de Indias. Actualmente, estas piezas de porcelana están muy cotizadas por su belleza y su fina decoración.



























