Descripción
Espectacular óleo en el que se representa un pueblo costero, obra del artista de origen vasco Julián de Tellaeche y Aldasoro. Representa una escena agradable y pintoresca del puerto de un pueblo costero. Se centra en la plasmación de la belleza del paisaje urbano, sin un mensaje o denuncia aparente, aspecto que le relaciona con el postimpresionismo. Las distintas figuras de casas y barcas se diluyen en pequeñas y rápidas manchas de color que aportan vida a la obra. La paleta de colores vibrantes resalta los reflejos del agua y la luz. Las pinceladas son sueltas y visibles (habitual en los impresionistas), lo que refuerza la sensación de movimiento y luz.
Julián de Tellaeche y Aldasoro (Bergara, Guipúzcoa, 1884 – Lima, 1957)
Julián de Tellaeche y Aldasoro fue un pintor cuya carrera estuvo profundamente influenciada por su juventud como marino y su posterior formación en París. Abandonó el oficio de marino para introducirse en el mundo de la pintura de la mano de Eduardo Chicharro, quien le animó a viajar a París, donde completó su formación en las academias Julien y Colarossi.
Tras su estancia en París se instaló en Lequeitio (Vizcaya), dedicándose por completo a la pintura. Dio a conocer su talento por primera vez en 1910, en la VI Exposición de Arte Moderno de Bilbao. Presentó sus obras en importantes muestras nacionales e internacionales, como en la Exposición Internacional de Pintura y Escultura de Bilbao en 1919 o en la Exposición Internacional de Barcelona en 1929.
Con el estallido de la Guerra civil, se vio obligado a exiliarse en París, donde participó en la Exposición Internacional de 1937. Años después, en 1952, se trasladó a Lima, ciudad en la que residió hasta el final de sus días, ejerciendo como conservador del Tesoro Artístico Nacional peruano. Su legado artístico también está vinculado a su labor en el exilio; tras la Guerra Civil, se trasladó a Perú, donde trabajó para la UNESCO en la creación de escuelas de restauración de arte colonial.




























