Descripción
Delicado y agradable gouache siguiendo una obra original de Paul Cézanne, “La baie de Marseille, vue depuis L’Estaque”, 1885 (La bahía de Marsella, vista desde L’Estaque). Paul Cézanne es considerado como uno de los padres de la pintura moderna, artista puente entre el siglo XIX y las nuevas propuestas del siglo XX, además de gran precursor del cubismo. Trató de conseguir una comunión armoniosa entre naturalismo, la expresión personal y el orden pictórico. Representaba el mundo de la forma más exacta desde el punto de vista pictórico ordenando todo estructuralmente en formas simples y planos de color. Todo era geometría.
La elección del gouache permite al artista trabajar con mayor saturación y control, logrando una superficie rica en matices y contrastes. A diferencia de la acuarela, el gouache permite una mayor definición y superposición de capas de pintura, por lo que el artista aprovecha para reforzar la presencia matérico-cromática de cada elemento.
Se centra en la plasmación de la belleza del paisaje, sin un mensaje o denuncia aparente, aspecto que le relaciona con el postimpresionismo. Sumado a esto, la forma en que el dibujo se va diluyendo por la simplificación de las figuras en manchas de color. Las distintas figuras de casas y elementos del paisaje se diluyen en pequeñas y rápidas manchas de color que aportan vida a la obra.
Los colores vivos aportan dinamismo a la escena. Las pinceladas son sueltas y visibles, habitual en los impresionistas, con bastante textura, lo que refuerza la sensación de movimiento y luz. Es una pieza que transmite calma con una composición serena y equilibrada, donde lo único que importa es la contemplación de su belleza.

























