Descripción
Excepcional pareja de platos de porcelana china de exportación de tipo Familia Rosa del periodo Qianlong (1736-1795). Familia Rosa es el nombre que se le dio en Europa a determinado tipo de porcelana china, que a partir del siglo XVIII incluyó los esmaltes de este color a la paleta anterior de verdes, amarillos, rojos y azules. Actualmente, las piezas de porcelana de la Familia Rosa están muy cotizadas por su belleza y su fina decoración.
La Familia Rosa es un estilo de porcelana china que surgió a finales de la Dinastía Qing, específicamente durante el reinado del emperador Kangxi, hacia 1720, y alcanzó su máximo esplendor bajo los emperadores Yongzheng y Qianlong. Aunque en China se conoce como fencai (colores de polvo), ya que las piezas tienen una apariencia suave y mate; llegó a Europa como “Familia Rosa” en el siglo XIX por el coleccionista francés Albert Jacquemart. La porcelana Familia Rosa incluyó los esmaltes de este color a la paleta anterior de verdes, amarillos, rojos y azules. El avance clave fue el púrpura de Cassius, un pigmento derivado del oro coloidal inventado en Europa en el siglo XVII. Los artesanos de los hornos imperiales de Jingdezhen adaptaron este color para crear el característico esmalte rosa.
En el periodo Qianlong (1736–1795) la decoración se volvió más exuberante y compleja, donde se popularizó el diseño de «cien flores», donde los esmaltes cubren toda la superficie de la pieza. El rasgo más distintivo de este estilo es el uso de un rosa derivado del oro coloidal (púrpura de Cassius), que ofrece tonos desde el carmín suave hasta el rosa pálido.
Desarrolló un estilo realista gracias a la capacidad de mezclar colores, que permitió representar tanto flores, especialmente peonías, aves e insectos con un realismo botánico detallado, como representaciones de la vida cortesana y figuras humanas con rostros y ropajes minuciosamente sombreados. Debido a la densidad de los esmaltes sobre el vidriado, los motivos suelen tener un ligero relieve perceptible al tacto.
Este estilo fue muy valorado tanto en la corte imperial como en el mercado de exportación a Europa durante el siglo XIX, por ello durante el siglo XVIII se fabricaron millones de piezas exclusivamente para la exportación por medio de la Compañía de Indias. Actualmente, estas piezas de porcelana están muy cotizadas por su belleza y su fina decoración.
La Compañía Británica de las Indias Orientales (1599-1874)
La Compañía Británica de las Indias Orientales fue fundada en 1599 por empresarios ingleses para comerciar con las Indias Orientales, rompiendo el monopolio neerlandés del comercio de especias. En 1600, recibió una Carta Real de la reina Isabel I que le otorgó el monopolio comercial con esa región por 15 años.
Con el tiempo, se transformó en una sociedad anónima dominada por comerciantes ricos y aristócratas, y aunque el gobierno británico no tenía acciones, sí ejercía control indirecto. La empresa llegó a manejar la mitad del comercio mundial, especialmente de productos como algodón, té, seda, opio y sal.
En 1702, se fusionó con una compañía rival y se convirtió en una gran potencia comercial y territorial en la India, con ejército propio y funciones gubernamentales. Su dominio efectivo en India comenzó en 1757 y terminó en 1858, cuando, tras una rebelión, la Corona británica tomó el control directo mediante la Government of India Act. Finalmente, debido a problemas financieros y cambios políticos, la Compañía fue disuelta en 1874, y sus funciones fueron absorbidas por el gobierno británico.
Se creó, fundamentalmente, para comerciar con las Indias Orientales, especialmente India y China. Comercializaba con productos como especias, té, seda, algodón, sal, opio… Llegó a controlar ciertos territorios en la India, actuando como una especie de gobierno privado, con sus propios ejércitos, leyes y sistema administrativo, lo que le permitió jugar un papel clave en la expansión del Imperio británico en Asia.
Aunque su principal función no era artística, la Compañía tuvo un impacto importante en el arte, principalmente de forma indirecta, pues patrocinó obras de arte, fomentó la fusión entre técnicas europeas y estilos orientales y favoreció la exportación de arte, textiles y objetos exóticos que influyeron en la moda y el diseño europeo de la época.




























