Descripción
Excepcional bodegón de frutas en óleo sobre lienzo, obra del pintor francés Alfred-Arthur Brunel de Neuville (1852-1941), firmado como Lebrun, uno de sus seudónimos habituales. Utilizaba estos seudónimos («Leon Brun», «Bernard Neuville» o «Brunille») para no saturar el mercado durante las épocas de mayor producción.
La obra exhibe cestas de melocotones, racimos de uvas blancas y negras, ciruelas y una jarra metálica, en el estilo propio del género al que pertenece, realista y minucioso. El desarrollo del bodegón se inscribe en el contexto de crecimiento de apreciación sobre la pintura y la explosión de interés por el naturalismo e imitación de la naturaleza que se empezó a desarrollar a finales del siglo anterior.
Destaca por la sobriedad de su composición y el interés tenebrista reflejado en el fondo oscuro, envuelto en una penumbra de la que parecen surgir los frutos, apoyados sobre la superficie de una tabla o mesa de madera. Se aprecia además la extraordinaria capacidad del artista para plasmar la identidad táctil de los objetos. Lograba diferenciar con total realismo la piel aterciopelada de los melocotones, la transparencia húmeda de las uvas, el brillo denso de los recipientes de peltre o bronce y la loza cerámica.
Destaca además un precioso y meticuloso realismo, absolutamente descriptivo, logrado gracias al manejo de la luz y del color, a través de las suaves variaciones de luces y sombras, y una gran volumetría de los objetos representados. El artista hace gala de su magnífica habilidad para la pintura de naturalezas muertas, especialmente apreciable en su forma de trabajar las diferentes calidades de los elementos, pues los melocotones parecen invitarnos a tocar su piel.
Alfred-Arthur Brunel de Neuville (1852–1941)
Alfred-Arthur Brunel de Neuville fue un destacado pintor francés de la escuela decimonónica, célebre en Europa por su maestría técnica en dos grandes géneros comerciales de la época: las naturalezas muertas y las escenas realistas y sentimentales de gatitos jugando. Nació en París y recibió sus primeras lecciones artísticas de su padre, el paisajista Léon Brunel. Posteriormente, expandió su formación en el ambiente académico parisino de finales del siglo XIX.
En 1879, con tan solo 27 años, expuso por primera vez en el prestigioso Salón de París, presentando precisamente un bodegón de manzanas y uvas que llamó la atención por su enfoque realista. En 1907 se convirtió en miembro de la Société des Artistes Français.
Falleció en 1941 y sus restos descansan en el famoso cementerio de Montmartre. Actualmente, sus piezas decoran importantes pinacotecas francesas en ciudades como Béziers, Brest, Château-Thierry y Louviers.





























