Descripción
Espléndida obra firmada por el afamado Eduardo García Benito, una vista de “Málaga desde Torremolinos”, en óleo sobre lienzo. Como es habitual en su producción, se trata de una composición estudiada tanto en forma como en color, con pinceladas rápidas y sueltas. Predominan los tonos ligeramente apagados o de poco contraste, especialmente terrosos, que inundan incluso el cielo del paisaje. De la vista de la ciudad de Málaga destaca en altura su catedral y el mar en el horizonte, aunque ocupa un pequeño porcentaje de la obra y le cede el protagonismo al cielo. El camino arbolado que se dispone de forma transversal parece tener la intención de conducir la vista del espectador hacia la ciudad, simbolizando el camino que haríamos paseando hasta ella.
Firmado, fechado y titulado en el reverso. Fue expuesto en noviembre de 1978 en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid en la “Exposición homenaje a Eduardo García Benito”.
García Benito representa, en el ámbito pictórico, el hito del movimiento Art Decó en el panorama artístico español. Vallisoletano de nacimiento, fue becado por el Ayuntamiento de su ciudad natal para formarse profesionalmente en la ciudad europea por excelencia en el panorama de la época, que despuntaba en las artes y formaba a los mejores artistas del momento: París. En este contexto, García Benito hizo amistad con artistas hoy en día reconocidísimos, como Picasso, Juan Gris, Modigliani o Gauguin.
Eduardo García Benito (Valladolid, 1891 – 1971)
Eduardo García Benito se conoce por ser el artista vallisoletano más internacional de la primera mitad del siglo XX. Desarrolló su lenguaje artístico en París y Nueva York, adquiriendo de ambos destinos una estética única que le llevó a la fama y a colaborar en importantes empresas como Vanity Fair y Vogue.
Formado en la escuela de Bellas Artes de Madrid, fue becado por el ayuntamiento de Valladolid para ampliar sus estudios en París, donde se instaló con veintiún años. García Benito era un joven artista con gran inquietud creadora, lo que le llevó a situarse en las últimas vanguardias artísticas y codearse con artistas como Picasso, Gargallo, Modigliani y Juan Gris. Dichas amistades le permitieron exponer en los salones oficiales de la capital francesa; además de participar en la ilustración de numerosos periódicos y revistas francesas. En este primer período juvenil se observa un García Benito de trazo sencillo y depurado, incluido por el movimiento cubista e influido por las formas de Amadeo Modigliani.
A partir de este momento García Benito se adentra en la estética Art decó. Gracias a su reconocida carrera artística desarrolló numerosas portadas para la revista de moda Vogue. El contrato con Condé Nast en Vogue le permitió vivir entre París y Nueva York, realizando a la vez retratos para personalidades de la alta sociedad. Estuvo contratado en Vogue hasta finales de los años 40.
En 1962 regresa a su ciudad natal y continuó desarrollando su producción artística de manera más intimista y particular.
- Ortega-Coca, Teresa; «Eduardo García Benito y el Art Déco» (Valladolid, 2009)

































