Descripción
Óleo sobre tabla que representa un magnífico bodegón, obra del artista vallisoletano Juan Antonio Morales. Presenta el estilo característico del género al que corresponde, realista y minucioso, que poco a poco fue ganando peso en la Historia del Arte. El gran artista Caravaggio (1573-1610) fue uno de los primeros artistas que representó naturalezas muertas con conciencia de obra pictórica, pero fueron muchos los que se valieron de él en algún momento de su carrera. Con orígenes en la antigüedad y muy popular en el arte occidental desde el siglo XVII, el bodegón da al artista más libertad compositiva que otros géneros pictóricos como el paisaje o los retratos. Antes de 1700, a menudo contenían un simbolismo religioso y alegórico en relación con los objetos que representaban.
También conocidos como naturalezas muertas, suelen presentar animales, flores, frutas, comidas, plantas… Su desarrollo se inscribe en el contexto de crecimiento de apreciación sobre la pintura y la explosión de interés por el naturalismo e imitación de la naturaleza que se empezó a desarrollar a finales del siglo anterior.
La obra, como es común en su género, destaca por la sobriedad de su composición. El fondo es neutro, oscuro, y los distintos elementos se disponen sobre una superficie entelada. En la parte superior, sobre un pequeño pedestal, un jarrón con un exuberante ramo floral. En primer plano, una venera y una pequeña talla de la Virgen con el niño.
Juan Antonio Morales (Villavaquerín, Valladolid, 1909 – Madrid, 1984)
Juan Antonio Morales fue un artista de origen vallisoletano, pintor, diseñador y académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de 1964 a 19844. Pasó su infancia entre Valladolid y Cuba. Tras regresar de la isla para hacer el bachillerato en la capital castellana, en el año 1927 volvió a la Habana para estudiar medicina, pero finalmente abandonó sus estudios para convertirse en pintor.
En 1931 presentó su primera exposición, en el Círculo Mercantil de Valladolid. Tras la exposición se trasladó a Madrid para ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde no tardó en relacionarse con los ambientes intelectuales de la ciudad y se hizo amigo de su compañero de clase José Caballero, y discípulo de Daniel Vázquez Díaz. En 1934 les encargaron a él y a José Caballero que realizasen el cartel de la obra de teatro Yerma, de Federico García Lorca.
Tras la Guerra Civil ingresó en prisión, aunque al salir de ella, retrató a la alta sociedad, incluso a Francisco Franco. Parece que esto le valió su ingreso en la Academia de San Fernando en 1964 y, diez años después, en la Academia de España en Roma.
Su pintura va desde unos inicios tradicionales, atribuidos especialmente a su formación académica, hasta la marcada influencia de José Caballero, que le llevó durante los años 30 al surrealismo, para pasar en la década siguiente a un estilo mucho más vinculado a la figuración clásica, influido por artistas como Benjamín Palencia o Luis Castellanos. Morales se casó con Elena Blanco Argüello en Madrid y tuvo un único hijo, Ricardo, en Nueva York.































