Descripción
Espectacular brazalete manchette (pulsera rígida abierta) de galuchat con una maravillosa salamandra en plata vermeil 925 con acabado martelé repleta de piedras preciosas y semipreciosas, estilo Art Nouveau francés del primer cuarto del siglo XX. Contraste de plata 925 bañada en oro en los dos remates de los extremos.
El galuchat (o shagreen) es uno de los materiales exóticos más fascinantes, resistentes y lujosos del mundo. Proviene del curtido de la piel de pescados cartilaginosos, principalmente de la raya y, en menor medida, del tiburón o cazón. En el Japón medieval este material ya era muy valorado, debido a su extrema dureza los samuráis lo utilizaban para revestir sus armaduras y las empuñaduras de sus katanas, aunque el término «galuchat» nació en París gracias a Jean-Claude Galluchat, un maestro artesano y curtidor que trabajó para la corte del rey Luis XV y Madame de Pompadour que consiguió dominar el dificilísimo proceso de ablandar y teñir esta piel para forrar pequeños objetos de la nobleza. Vivió un enorme resurgimiento a principios del siglo XX, convirtiéndose en el material predilecto de diseñadores, ebanistas y joyeros de lujo.
Presenta unas características únicas. Lo que parecen escamas, muchas veces denominadas “perlas de marfil” son, en realidad, dentículos dérmicos calcificados, pequeñas esferas de dentina o sílice sumamente duras que cubren la piel del animal. Es un material increíblemente resistente al fuego y la abrasión. De hecho, históricamente rompía las cuchillas de los artesanos que la trabajaban. Curtirlo y teñirlo requiere de hasta 30 pasos de procesos químicos y manuales sumamente complejos.
La salamandra en el contexto del Art Nouveau adquiere un papel simbólico y estético muy particular ligado a la fascinación del movimiento por la naturaleza, las formas orgánicas y la mitología. Dicho estilo rechazaba las líneas rectas y rígidas de la industria para abrazar la biología, los insectos, anfibios y reptiles. Las curvas de la salamandra encajaban de forma orgánica en barandillas, cerámicas, jarrones, mobiliario y joyería.
En este caso, la salamandra se presenta de forma natural y dinámica en la parte central de la pieza, capturada en pleno movimiento. Sobre la parte superior de su cuerpo, una línea de cinco espectaculares cabujones de rubí y otros dos más pequeños de turmalina para resaltar los ojos. Sobre el resto de la superficie del cuerpo se despliega un pavé de piedras semipreciosas de talla brillante en tonos amarillos y naranjas. En los dedos del pequeño reptil se aprecia también el delicado acabado martelé.
Pieza de alta joyería original y única, perfecta para una ocasión especial, en recuerdo de una época dorada del diseño de joyería.






















