Descripción
Espectacular retrato femenino en óleo sobre lienzo titulado “La Femme à La Toilette Rose” (La mujer con vestido rosa), obra del autor de origen belga Max Moreau, firmada y fechada en 1936 en la esquina inferior derecha.
La retratada es una mujer joven, con un encuadre de medio cuerpo, sentada sobre una silla o superficie que no se muestra al espectador, dicho cuerpo prácticamente de perfil y el rostro volteado en tres cuartos. Dirige sus ojos hacia el extremo derecho, acompañando el giro de la cabeza, por lo que su mirada ensimismada se pierde fuera del encuadre. Probablemente se trate de la mujer del autor, la que fue su gran musa y compañera inseparable, Félicie Georgette Leclercq. Se convirtió en su modelo más recurrente durante las décadas de 1930, 1940 y 1950.
La minuciosidad y el detalle con el que representa el anillo con cabujón de coral y el encaje calado de las mangas y los guantes es signo del interés por el realismo del autor. El fondo es oscuro y neutro, para centrar la atención del espectador en el rostro de la retratada, que actúa casi como un foco de luz. A pesar de este fondo neutro el artista consigue generar espacio empleando una técnica cuidada y precisa, que consigue representar de manera detallada los delicados rasgos faciales de la mujer.
Max Léon Moreau (1902, Soignies, Bélgica – 1992, Granada, España)
Max Moreau fue un destacado pintor, acuarelista y escenógrafo franco-belga. Se consolidó como un pintor de corte clásico y realista, manteniéndose completamente al margen de las vanguardias abstractas de su época para centrarse en un realismo figurativo de gran virtuosismo técnico.
Creció en Bruselas, fuertemente influenciado por su padre, el también reconocido pintor Henry Moreau. Al no haber asistido nunca a una academia formal de Bellas Artes, su formación fue prácticamente autodidacta y guiada por su padre. Desde muy joven comenzó a frecuentar el Museo de Bellas Artes de Bruselas para copiar minuciosamente las obras de los maestros flamencos y de Diego Velázquez, por quien sintió una profunda admiración.
Durante su juventud solía retratar a los actores tras bambalinas en los teatros de Bruselas. En 1920, tras la I Guerra Mundial, se trasladó con su familia a París, donde continuó esta labor en la Comédie-Française.
En 1928 contrajo matrimonio con la bella y elegante Félicie Georgette Leclercq y desde ese momento comenzaron una etapa de incesantes viajes y cambios de residencia que se prolongó durante más de treinta años. Atraído por el exotismo y la luz del Mediterráneo pasó largas temporadas en Túnez, Marruecos, Marrakech… En estas regiones produjo una de sus vertientes más aplaudidas: retratos de corte realista de habitantes árabes con ropajes tradicionales y escenas callejeras llenas de color y dinamismo.
En 1966 el matrimonio encontró su hogar definitivo en Granada, España. Compraron y reformaron el Carmen de los Geranios para convertirlo en su última vivienda. Allí, Moreau continuó pintando paisajes locales y retratando tanto a los habitantes de la ciudad como a personalidades internacionales de la época. A principios de la década de 1980, el desarrollo de la enfermedad de Parkinson obligó al pintor a abandonar los pinceles, celebrando su última exposición en 1981.
Tras la muerte de la pareja, el ayuntamiento restauró el Carmen de los Geranios y lo convirtió en casa museo, inaugurado el 29 de octubre de 1998. El edificio situado a la izquierda de la entrada al carmen, se ha transformado en la Sala de Exposiciones Max Moreau.
Moreau fue, en definitiva, un artista multidisciplinar e incansable, compositor y escritor además de pintor, aunque esta fuese su faceta más destacada. Expuso por todo el mundo a lo largo de su carrera: Bélgica, Francia, Túnez, Luxemburgo (donde además dirigió la Gran Orquesta de la Radio interpretando sus propias composiciones), Marrakech, e incluso las islas Bahamas o Palm Beach, Florida.
























