Descripción
Armario-librería con forma de pagoda de origen chino, realizado para ser exportado a Europa a principios del siglo XX. El mueble, realizado en madera, se encuentra apoyado sobre un soporte metálico de cuatro esbeltas patas que lo elevan. Sobre él se desarrollan los dos niveles, los cuales tratan de imitar la estructura de una pagoda.
Su cuerpo principal se divide en tres secciones. En la parte inferior, dos registros de pequeño tamaño con tiradores en metal dorado. La parte central presenta dos puertas acristaladas, con dos baldas que dividen en tres el interior y donde se pueden exponer los distintos objetos o libros. El fondo, al igual que el de los registros o cajones, se recubre de terciopelo. Por último, remata un tejado que vuela sobre el mueble y le otorga su característica forma de pagoda.
Todo el exterior del mueble se encuentra cubierto de laca, el frente con motivos vegetales y geométricos en dorado pintados a mano sobre el característico fondo rojo. En los laterales se desarrollan distintas escenas a diferentes niveles, con elementos vegetales y personajes ataviados con trajes tradicionales.
Las pagodas son templos de origen chino, japonés, coreano o de algunos países del sudeste asiático, todos ellos derivan de las estupas indias. Pese a que puedan cambiar en ornamentación o estilo siempre mantienen una estructura similar básica, se conforma como una torre con varios niveles superpuestos, rematando cada nivel con aleros o tejados voladizos, los cuales le dan su característica imagen. Tienen una función principalmente religiosa, en India sirven de túmulos funerarios, pero en la mayoría de templos budistas se convierte en un lugar donde venerar a la estatua de Buda, reliquias o escrituras. El templo representa la conexión del mundo terrenal con el celestial, terminando muchos de ellos en una aguja metálica.
En Occidente la laca se introdujo a partir del siglo XVI mediante rutas comerciales marítimas pioneras, misiones diplomáticas y redes de contrabando, lo cual permitió un flujo comercial continuado con el mundo oriental. Este tipo de objetos fue enormemente admirado y codiciado por las familias más pudientes. Era considerado un artículo de lujo por su brillo espejo, su resistencia al calor y a los líquidos, y por el exotismo de sus motivos decorativos. El auge de su demanda provocó un aumento de los costos, debido a que la importación desde China costosa y lenta. Por este motivo los artesanos europeos buscaron fórmulas para imitarla, surgiendo la Chinoiserie, una moda estética europea que imitaba el arte y el estilo orientales, especialmente en el mobiliario.

























