Descripción
Magnífica obra titulada “Ángel músico”, realizada por Carmen Parra en la segunda mitad del siglo XX. Representa a un ángel sedente sobre las nubes, las cuales se forman por medio de espirales concéntricas, estas resaltan, al encontrarse doradas, frente al resto de la obra. El ángel, vestido con una túnica roja, sostiene un instrumento musical, un laúd, mientras lo toca. En toda la obra destacan tonos dorados y terrosos, como el marrón o el rojizo, los cuales colorean el contorno negro que conforma la figura. Firmada en la esquina inferior derecha, junto a la firma se encuentra la dedicatoria a Rosa Chacel. En la esquina inferior izquierda encontramos “PA” (Prueba de autor), lo que significa que es una de las primeras ediciones, sino la primera, en la que el autor puede revisar si el color y la estampa son los correctos antes de la siguiente serie.
La técnica que utiliza en esta obra es una serigrafía con aplicaciones de pan de oro sobre papel texturizado y hecho a mano. Esta técnica ha sido utilizada por la autora en gran parte de su obra, en específico en las colecciones de Ángeles y Arcángeles músicos, a la que pertenece esta pintura. Esta serie está compuesta por varias obras en las que se pueden encontrar ángeles tocando diferentes instrumentos, todas ellas presentan características y fondos similares. Refleja la tradición pictórica mexicana con la herencia de motivos del barroco virreinal hispanoamericano, a lo que se le suma el trazo, fruto de su formación en la segunda mitad del siglo XX.
Carmen Parra es una pintora y artista con una extensa trayectoria, nacida en la Ciudad de México en 1944. Su formación será amplia en cuanto a temática y lugares, en el campo de las artes plásticas estudió en la Academias de Bellas Artes de Roma y en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda en México. Pero no se limitó al campo pictórico, sino que también realizó estudios de antropología social en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de Ciudad de México, diseño gráfico en el Royal College of Arts en Londres y música en el Instituto Villalobos de Río de Janeiro. Toda esta formación será plasmada en su obra, siendo capaz de incluir varias técnicas, tales como el óleo, el gouache, el relieve en papel amate y la serigrafía, entre otras. Su trayectoria será galardonada por la VII Asamblea Legislativa del Distrito Federal, quien le otorga la Medalla Mérito en las Artes en 2017, y por el Festival Internacional Cervantino, quien le otorga la Presea Cervantina en 2022. Además, numerosas instituciones mexicanas e internacionales incorporan parte de su obra en los fondos de sus colecciones, como el National Museum of Mexican Art de Chicago.
En su trayectoria se puede destacar su interés por retratar a ángeles y arcángeles, esto es vivido como una conexión viva con sus raíces por parte de la pintora. Conectando, así, con el arte barroco novohispano, el cual ha conocido durante su formación y su entorno, ya que está presente en muchos altares e iglesias mexicanos. Fruto del deseo de rescatar la memoria histórica y espiritual de México frente a un mundo que considera cada vez más superficial, aunque acabará combinando esta estética tradicional con técnicas y estilos contemporáneos.
Se trata de una obra muy especial por su exclusividad y procedencia, pues procede de la colección de la herencia de la pareja de artistas Timoteo Pérez Rubio y Rosa Chacel.























