Descripción
Elegante y delicada tartera, fuente para servir postres o quesos de porcelana blanca con sello de Limoges. En el centro, una columna de bronce dorado rematada con un elegante asa con la que transportar cómodamente la pieza. Se eleva sobre tres finas patas curvas que aportan presencia y elegancia.
La historia de la más famosa fábrica de porcelana francesa comienza en el año 1768, cuando en Saint-Yrieix-la-Perche, muy cerca de Limôges, se descubren importantes yacimientos de caolín. Esta delicada arcilla blanca resultará decisiva en la creación de una porcelana de tan alta calidad que se llegará a comparar con la china, considerada entonces la más fina del mundo.
De esta forma comenzó el desarrollo de una nueva industria cerámica en Europa. El rey Luis XVI promulgó un edicto para conceder a la ciudad de Limôges el permiso exclusivo para producir la porcelana para el reino de Francia. Tras la Revolución Francesa se establecieron varias fábricas privadas de porcelana en la ciudad, y cada una se identificará con un nombre o símbolo diferente.
Hoy día, cada uno de sus diseños es único e ideado por auténticos artistas. La porcelana de Limôges se fabrica en una veintena de manufacturas, todas situadas en el departamento de Haute-Vienne. Reconocer la auténtica porcelana de Limôges es muy sencillo: Todos los objetos de la casa francesa llevan el sello de su fabricante. Normalmente estampada en color negro o azul, esta marca nos puede dar indicios muy precisos para datar la pieza. Gran cantidad de la porcelana de Limôges era fabricada en blanco, y se decoraba con posterioridad. Por ello, en muchas ocasiones a este sello lo acompañaba el del decorador.


























