José María García Fernández, conocido artísticamente como Castilviejo (1925-2004), fue un destacado pintor zamorano que dejó una profunda huella en el panorama artístico de la región y más allá.

Fotografía del artista «Castiviejo» en su taller
José María García Fernández nació el 29 de octubre de 1925, en Zamora, en el seno de una familia con una rica tradición intelectual que influyó en su desarrollo artístico y cultural. Fue sobrino del filósofo José María Castilviejo Vicente, lo que une la conexión de su familia con la cúpula intelectual española. Será en 1942 cuando logra ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, y poco después, en 1945 es nombrado profesor de dibujo en la Escuela de San Ildefonso en Zamora, promovida por la Obra Sindical de Educación y Descanso. En 1959 fija su residencia en Valladolid y en 1969 se traslada al pueblo vallisoletano de Cubillas de Santa Marta, donde vivió hasta su fallecimiento, el 11 de marzo de 2004.

Representación de las tierras castellanas por el artista Castilviejo
Entre la temática de su obra destaca la temática rural, influido fuertemente por el paisaje de la meseta castellana: pastores, rebaños, palomares…, destacando su creación para la Universidad Laboral de Zamora. Castilviejo nació en una época en la que Zamora se encontraba en pleno cambio cultural, y por ello, ya desde joven mostró una inclinación hacia el arte, especialmente la pintura, y comenzó a formarse en esta disciplina. A lo largo de su vida, estuvo muy influenciado por el entorno rural y urbano de Zamora, lo que se convirtió en una constante. A lo largo de su carrera, Castilviejo viajó por diferentes partes de España y Europa, lo que le permitió ampliar sus horizontes artísticos, al mismo tiempo que perfeccionaba su técnica. Aunque su nombre no resonó tanto a nivel internacional, en España se le reconoció por su calidad técnica y su profundo amor por la representación de la naturaleza y la vida cotidiana. Tenía tendencia costumbrista, combinada con un realismo lírico con influencias de corrientes impresionistas. Su estilo se caracterizaba por una pincelada suelta pero controlada, con una notable sensibilidad en la representación de la luz y los paisajes.

Escena costumbrista de una familia castellana
Centraba sus obras en paisajes, campos, pueblos, ríos y cielos amplios en los que se percibe una nostalgia por la vida rural, así como una admiración por la belleza natural de su entorno. Pero también pintó retratos y escenas de la vida cotidiana, en las que reflejaba la vida sencilla y los personajes de los pueblos zamoranos, mostrando un profundo respeto y cariño por las personas que representaba, capturando su carácter y dignidad. Se debe destacar el dominio del uso de la luz, ya que al igual que los impresionistas, supo captar los efectos cambiantes de la luz natural en los paisajes, dándoles un aire de vitalidad y dinamismo que atraía a los espectadores. Además su paleta de colores era cálida, llena de ocres, verdes y azules que evocan las estaciones del año y los diferentes momentos del día. Este manejo del color contribuía a crear atmósferas envolventes en sus paisajes.

Escena costumbrista castellana
José María García Fernández «Castilviejo» fue muy apreciado en la escena artística zamorana y castellana. Participó en numerosas exposiciones locales y regionales, y su obra ha sido parte de colecciones privadas y públicas. Aunque no fue un pintor de fama internacional, su trabajo fue altamente valorado en los círculos artísticos de España, especialmente en Castilla y León. A lo largo de su vida, recibió varios reconocimientos por su contribución al arte regional, y su obra sigue siendo apreciada en Zamora, donde se le recuerda como uno de los principales exponentes de la pintura costumbrista.

Escena costumbrista de campesinas de Castilla
Su legado radica en su capacidad para capturar la esencia de Zamora, una tierra de la que nunca se desvinculó y que fue una constante fuente de inspiración para su arte. Su trabajo refleja un profundo amor por la naturaleza y la vida rural, lo que lo convierte en un cronista visual de su tiempo y lugar. A través de su obra, contribuyó a que las generaciones futuras pudieran apreciar el patrimonio cultural y paisajístico de Zamora, y su influencia sigue viva en los artistas de la región. Su obra es un recordatorio de la importancia de preservar la belleza de lo cotidiano y de nuestra conexión con la tierra.
Hemos tenido el placer de conservar uno de estos maravillosos cuadros, con una temática festiva y alegre, se trata de “Carnavales” José María García Fernández “Castilviejo”

Maravilloso óleo sobre lienzo firmado por el artista José María García Fernández, conocido como “Castilviejo”, a mediados del siglo XX. Representa una escena costumbrista, de temática carnavalesca, a la que dedicó toda una colección hacia la década de 1960.
Se muestra a un grupo de músicos o “saltimbanquis” en lo que parece ser una celebración de carnaval o circo, en una atmósfera envolvente, que atrae al espectador a disfrutar del espectáculo. Castilviejo es especialmente reconocido por dedicar su obra a mostrar la realidad de Castilla y sus habitantes, su cultura y tradiciones, utilizando para ello una pincelada suelta pero controlada, y el experto uso de la luz para crear texturas y atmósferas. Emplea una amplia gama de colores en diferentes tonalidades, creando contrastes lumínicos y sombreados para dar forma a las figuras, prescindiendo del dibujo, pero sin dejar que se pierdan las líneas.
El costumbrismo fue una tendencia o movimiento artístico que reflejó los usos y costumbres de la sociedad, referidos a una región o país concreto y al conjunto de su folclore tradicional. Surgió en Europa, especialmente en España y Francia, durante los siglos XVIII y XIX. Buscaba retratar la vida diaria, a menudo con un enfoque en las clases populares, campesinas o urbanas, capturando momentos que reflejaban la identidad cultural, el folclore y los hábitos locales. Lo habitual es que los protagonistas no fueran grandes figuras.