El pintor vallisoletano Eduardo García Benito nació en 1891, y empezó estudiando en la Escuela de Bellas Artes de Valladolid en 1905, hasta que poco después acudió a la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Posteriormente, el Ayuntamiento de Valladolid le concedió una beca para completar sus estudios en París en 1912, donde se desarrollaban las principales vanguardias del siglo XX.

Fotografía del artista Eduardo García Benito
Es el artista español más representativo del Art Déco en el periodo entreguerras, a nivel internacional, nacido en Valladolid, triunfó en Francia gracias a los contactos que hizo, entre otros, artistas españoles como Picasso, Gargallo, Modigliani, Juan Gris, José Clará, Pablo Gallardo o Julio González. Pero fue principalmente gracias al modista Paul Pioret (1879-1944), cuando en 1910 fundó los Talleres Martín junto al famoso pintor francés Dufy. Durante ese momento practicó el Art Déco de una forma que revolucionó las costumbres femeninas, marcando modas por todo el mundo, desde París hasta Nueva York, gracias a las grandes revistas internacionales: Femina, La vie parisienne y la Gazette du Bon Ton (París) y Vogue o Vanity Fair (New York), al entrar en contacto con el propietario de dichas revistas, Condé Montrose Nast, recurriendo al Art Déco para ilustrar las portadas, de formas geométricas y diseños abstractos, pero también ilustró páginas de las revistas sobre las ciudades y el ambiente por el que dichas mujeres tan femeninas se movían. En sus cuadros, García Benito mostraba a mujeres elegantes, bien vestidas y con el corte de pelo de moda —garçon— fumando en público, charlando en un bar a la espera del cóctel.


Recopilación de portadas de la revista Vogue
Ya en 1916 realizó una serie de xilografías con temática bélica, sobre la Primera Guerra Mundial, titulada Ecce Homo que adquirió el Museo de la Guerra de París y, un año después, realizó su primera exposición en París, en la galería Faubourg Saint-Honoré, donde reflejaba su ansiedad por las pérdidas humanas, acercándose al Expresionismo negro centroeuropeo del momento, aunque su estilo está formado por diferentes tendencias, fauvismo, cubismo y futurismo, sin dejar de lado el expresionismo, creando una pintura más sintética, recogiendo diferentes rasgos de cada una de dichas tendencias. A partir de 1918 expuso regularmente en los salones de París, “La Société Nationale des Beaux Arts” y “El Salon d’Autamne”, y dos años después expuso su retrato al Rey de España Alfonso XIII en la Exposición Internacional de Amberes.

Imagen de una portada de la revista Vogue
En 1921 se dedicó a los retratos que le encargaban sus conocidos, como el matrimonio de Poiret Monsieur et Madame Paul Poiret, y otros como el poeta Maurice Rostand o de la princesa Nyota Inyoka. También realizó retratos y decoraciones en Nueva York para la actriz Gloria Swanson y el Condé Nast. En la colección de este último se encuentran muchas obras realizadas por García Benito que reflejan su verdadera época dorada, los felices años veinte, en la cual se aprecia lo mejor del Art Dèco. Seguirá alternando la vida en París y Nueva York hasta 1958, cuando regresa a Valladolid junto a su esposa, Magdalena Richard, para posteriormente ser nombrado miembro de la Real Academia de Bellas Artes de Valladolid en 1962.

Fotografía de uno de los numerosos retratos que realizó el artista Eduardo García Benito
Eduardo García Benito falleció en Valladolid en 1981 y, al año siguiente, en 1982, la Diputación de Valladolid organizó una gran exposición que incluía una serie de 212 obras donadas por el artista en el castillo de Fuensaldaña (Valladolid), de la que se hicieron eco los medios informativos nacionales, mostrando todos los estilos de su trayectoria. Recientemente, la Fundación Godofredo Garabito pretendió homenajear a Benito a través de la Realidad Virtual, y en diciembre de 2024, se reunieron en la Sala de la Pasión de Valladolid 130 obras de este artista vallisoletano digitalizadas y accesibles para todo el mundo.

Fotografía de una de las obras de la exposición virtual de Eduardo García Benito
Demos un paseo por algunas de las obras del autor que, por fortuna, hemos podido disfrutar en nuestra galería:
«Escena taurina», Eduardo García Benito
Realizada en vibrantes colores y con pinceladas rápidas, se representa una escena taurina. El autor ha sabido captar el momento preciso en el que el animal coge al torero y lo levanta por los aires con fuerza. Tal y como es habitual en su producción, se trata de una composición estudiada tanto en forma como en color que viene influido por su primera formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pero también se aprecian los propósitos seguidos en su neo-fauvismo y la filosofía artística de Matisse.

“Málaga desde Torremolinos”, Eduardo García Benito, 1949
Espléndida vista de “Málaga desde Torremolinos”, donde podemos apreciar su habitual estudio tanto en la forma como en el color, con pinceladas rápidas y sueltas. Predominan los tonos ligeramente apagados o de poco contraste, especialmente terrosos, que inundan incluso el cielo del paisaje. El camino arbolado que se dispone de forma transversal parece tener la intención de conducir la vista del espectador hacia la ciudad, simbolizando el camino que haría paseando hasta ella. Fue expuesta en noviembre de 1978 en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid en la “Exposición homenaje a Eduardo García Benito”.

Bibliografía empleada
Ortega-Coca, Teresa; «Eduardo García Benito y el Art Déco» (Valladolid, 2009)