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El Clermont fue el primer barco de vapor con éxito comercial en Estados Unidos. Fue diseñado por el ingeniero e inventor estadounidense Robert Fulton y financiado por Robert R. Livingston. Aunque es conocido como Clermont por la finca donde hizo escala en Livingston, su nombre oficial es North River Steamboat. Su única conexión con Gran Bretaña fue el motor de vapor, proveniente de la empresa británica Boulton & Watt. El 17 de agosto de 1807, el barco realizó un viaje histórico por el río Hudson, desde la ciudad de Nueva York hasta Albany, completando el trayecto de 150 millas (240 km) en unas 32 horas, una velocidad revolucionaria frente a los cuatro días que solían tardar los barcos de vela de la época, consumiendo como combustible madera de pino que generaba grandes columnas de humo negro. A pesar de que al principio no era un plan seguro y presentaba muchas dudas, el Clermont demostró que la propulsión a vapor era viable para el transporte comercial, iniciando una nueva era en la navegación mundial.

Tras el éxito inicial, el barco se detuvo dos semanas para añadir cabinas de pasajeros, techos sobre el motor y cubiertas para las ruedas de paletas que evitaban las salpicaduras, convirtiéndose en el primer servicio de transporte fluvial programado, realizando viajes de ida y vuelta cada cuatro días hasta que el hielo del invierno detenía la navegación. Su éxito terminó con la dependencia de los vientos y las corrientes, permitiendo que los ríos se convirtieran en autopistas comerciales confiables. Al principio del viaje el barco trabó, pero Fulton y su equipo lograron que el barco siguiese propulsándose hasta el río Hudson, donde mantuvo una velocidad promedio de 8 Km/h, y completó el viaje de regreso en 30 horas.

Se conserva una carta de Robert Fulton a un amigo, en la que dice lo siguiente:  “Tuve una ligera brisa contra mí todo el camino, tanto yendo como viniendo, y el viaje se ha realizado totalmente con la potencia de la máquina a vapor. Adelanté a muchas balandras y goletas, navegando a barlovento, y me separé de ellas como si hubiera estado ancladas. El poder de propulsar barcos a vapor ya está plenamente demostrado”.

Con la incorporación de amarras adicionales y otras mejoras, el barco comenzó su servicio regular de transporte de pasajeros y carga liviana entre Nueva York y Albany, aunque durante su primera temporada de servicio sufrió varios problemas técnicos debido a los capitanes de otros barcos que golpeaban las ruedas de paletas, pues estaban expuestas a los costados del barco. En 1808 se le agregaron protectores metálicos a las ruedas, se mejoró el alojamiento de los pasajeros y se volvió a registrar el barco bajo nombre de North River of Clermont. En 1810 tanto este como otros dos barcos a vapor brindaban servicio regular de transporte de pasajeros y carga en los ríos Hudson y Raritan, en Nueva York.

Las chapas, placas o inscripciones con nombres de barcos ingleses, particularmente durante los siglos XVIII y XIX, se utilizaban por razones principalmente funcionales, de propiedad y de prestigio. Servían para su identificación como propiedad naval de la marina británica, ya que las chapas indican que un mueble era propiedad de un barco específico, para controlar inventarios y evitar robos. También podía ser mobiliario personal que a menudo los oficiales de alto rango llevaban, garantizando con las chapas su retorno tras largos viajes.

La presencia de estas placas en los muebles podría considerarse una forma de conmemoración y reciclaje de madera (Shipbreaking), según la tradición inglesa de fabricar muebles de alta calidad utilizando madera recuperada de barcos famosos que habían sido desguazados. Una de las formas conocidas es la venta de la madera de los barcos que eran retirados, ya que era muy resistente, principalmente de roble o teca. Entonces los ebanistas. colocaban una chapa con el nombre del barco original para certificar la procedencia del material, convirtiendo el mueble en una pieza de colección con valor histórico. Por otro lado, se cree que se usaban para dar prestigio, pues poseer un escritorio o un baúl hecho con la madera de un barco que participó en batallas importantes era un símbolo de estatus y patriotismo en la sociedad británica de la época. 

La placa en particular, «The Clermont. Baltimore. 1801», se encuentra frecuentemente en piezas de mobiliario de estilo «Campaign» (muebles de campaña militar o estilo británico colonial), aunque generalmente el barco es real, su viaje inaugural fue en 1807, no 1801, además, este barco navegaba por el río Hudson, no en Baltimore. Sin embargo, también hay fuentes y expertos que sugieren que estas placas no pertenecen a un barco, sino que fueron fabricadas para el mobiliario de un antiguo Hotel Clermont, en Baltimore, o que son una atribución errónea popularizada por fabricantes posteriores. 

Sin embargo, también se conoce que durante el siglo XX, entre los años 1920 y 1950, hubo un resurgimiento del estilo colonial británico por parte de algunos fabricantes de Reino Unido y EE. UU, quienes añadían en los muebles estas placas para darles un aire histórico y romanticismo naval. Este tipo de piezas (como los sillones Chesterfield o baúles de caoba con esta placa exacta) son muy apreciados hoy en día en portales de alta gama como por su estética clásica y artesanal.  Suelen estar construidos en caoba o maderas nobles con incrustaciones de latón. Lo más probable es que sea una pieza de fabricación británica de principios del siglo XX inspirada en el mobiliario de viaje del siglo XIX.

Este tipo de chapa lo encontramos en uno de los muebles de nuestra tienda, un excepcional bureau de campaña británico colonial en madera de caoba, realizado a principios del siglo XX, con la placa del barco “The Clermont. Baltimore. 1801”.

El Imperio Británico alcanzó su apogeo entre los siglos XIX y XX, cubriendo territorios en África, India, Asia, Pacífico Sur y Norte América, y exponiendo así a los colonizadores a una amplia variedad de influencias en el diseño del mobiliario. Es por ello que el mueble británico colonial fusiona la elegancia clásica inglesa (estilos georgiano y victoriano) con materiales exóticos y la funcionalidad necesaria para climas tropicales. Se caracteriza por maderas macizas oscuras (teca, caoba, ébano), uso de ratán, bambú y cuero, con diseños robustos pero estilizados.

Gran parte de él fue específicamente diseñado para convertirlo en muebles manejables y listos para viajar, son los llamados “muebles de campaña” (campaign furniture) tan característicos de esta época, influidos por la cultura y el clima de los lugares donde los británicos se iban instalando a medida que iban siendo enviados a través de su imperio para ocuparse de los asuntos de las colonias. Se llevaban consigo sus tradicionales piezas de decoración y mobiliario, que se acabaron entremezclando con los materiales y estilos locales.

Estas son las características que encontramos en este espectacular bureau, concebido como una pieza robusta funcional y, a la vez, estéticamente cuidada. La cálida chapa de caoba se realza con los herrajes de latón dorado, cuidadosamente dispuestos. Compartimento abatible con superficies de escritura de cuero gofrado sobre pequeños espacios de almacenamiento, bandejas extraíbles… Además de los grandes registros o cajones dispuestos por el resto del frente del mueble.

En este blog encontrarás contenido de interés para ti, apasionad@ del arte.

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