Descripción
Delicado óleo sobre lienzo, adherido a tabla, de factura impresionista que representa a un pescador sobre el borde de un río, a las afueras de un pueblo rodeado de vegetación, que se extiende incluso sobre la superficie del agua. El artista, valiéndose de una pincelada rápida y suelta logra captar la luz cambiante del paisaje, y la perspectiva en ángulo aporta dinamismo a la composición.
El impresionismo, nacido en Francia en el último tercio del siglo XIX, fue un movimiento artístico definido esencialmente a través de la pintura impresionista. Se caracterizó principalmente porque perseguía como máxima aspiración plasmar la luz de un instante concreto en las obras, para lo que se valía de una pincelada disgregada, matérica y muy rápida.
Gracias a los avances técnicos y científicos, que permitieron la creación de nuevos pigmentos, se extendió también el uso de los colores puros. Con ellos se conseguía una pureza y saturación de los colores impensable hasta el momento. Los colores complementarios se convirtieron también en algo fundamental, junto con el tipo de pincelada y la ausencia total del dibujo. Por este mismo motivo, las sombras pasaron de incluir el negro en su composición a pasar a denominarse “sombras coloreadas”, mezclando colores complementarios para oscurecerlos sin la necesidad del negro. Esto ayudaba también a crear una mayor sensación de profundidad. Esta obra ejemplifica a la perfección todas las características del estilo.
Oculta bajo el marco se encuentra la firma “Luce 07”, atribuida a Maximilien Luce (1858-1941) artista, impresor y pintor francés. Estudió en la Escuela de Artes Decorativas y, después, trabajó como xilógrafo. En 1872 estudió con Adolf von Hildebrand y asistió a clases nocturnas de Maillart. Su estilo estuvo ampliamente influenciado por los impresionistas, aunque alcanzó su mayor reconocimiento utilizando el método o técnica puntillista, desarrollado por Georges Seurat.
Expuso por primera vez, en 1887 (siete obras), en el III Salon des Indépendants. Desde 1889 participó con cierta asiduidad en certámenes artísticos de Bruselas, primero en el Salon des XX y, a partir de 1895, en La Libre Esthétique. En 1892 visitó a Signac en Saint Tropez, y en 1893 se trasladó a Bretaña; donde los puertos y las orillas se convirtieron en temas frecuentes de sus lienzos. En 1935 aceptó ser presidente de la Société des Artistes Indépendants, sucediendo a Signac.
Aunque en su producción predomina el paisaje, durante los primeros años de 1900 cultivó también el retrato y la pintura de flores, siendo a principios de esta década cuando abandonó las técnicas neoimpresionistas, en favor de una pincelada mucho más libre. En su producción también ocupan un lugar relevante las escenas ambientadas en los altos hornos, donde reflejó el trabajo de los laminadores, soldadores y otros oficios.
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza cuenta con varias obras suyas, entre ellas un paisaje titulado “Alrededores de Rolleboise, vistos a través de los árboles”.






























