Descripción
Exquisita placa decorativa de pared, que puede ser utilizada como colgador, con forma de cabeza de caballo y herradura, realizada a principios del siglo XX en bronce dorado.
La importancia y popularidad del mundo del caballo se encontraba en auge en aquel momento. En el siglo XVIII se formalizó la cría selectiva de caballos. Napoleón Bonaparte promovió esta actividad debido a que se vio como una buena estrategia para mejorar la calidad de los caballos militares. A lo largo del siglo XIX se empezaron a desarrollar las carreras de caballos modernas, y se convirtieron en eventos sociales de gran prestigio, uno de los pasatiempos preferidos de las clases elevadas de la Europa del momento. La élite utilizó este tipo de eventos para exhibirse y entablar relaciones. La alta consideración y el dinamismo de este tipo de eventos hizo que se convirtiese en un tema atractivo para artistas como Degas, Théodore Géricault, Meissonier… entre otros. Además, durante este siglo se comenzaron a construir los hipódromos modernos.
Sin embargo, el periodo de máximo esplendor de este deporte se produjo en el siglo XX, expandiéndose a Latinoamérica, Australia, Japón y Medio Oriente. Las innovaciones tecnológicas permitieron la automatización de las apuestas y su retransmisión en televisión y radio, ampliando su audiencia mundial.
Un pequeño detalle con el que sorprender a cualquier amante del mundo del caballo, perfecto para cualquier espacio del hogar.


























