Descripción
Extraordinaria muñeca autómata de Jumeau con caja de música elaborada en Francia a finales del siglo XIX.
La cabeza nos indica que está elaborada por Jumeau gracias al grabado en la nuca de la muñeca «JUMEAU TETE DEPOSE Bte S.G.D.G.» Como cabellera tiene un peinado rubio platino elaborado con mohair. Los ojos son de cristal en tono ámbar. La vestimenta es una especie de traje de polisón corto con una enagua de encaje blanco con una sobre falda y cuerpo en raso granate y lazos de tono crema. Cuenta con movimiento de ambos brazos, en el derecho haciendo el gesto de mover el abanico, y en el izquierdo el de colocarse las lentes en la cara; además de girar la cara ligeramente.
Se asienta sobre una base que consiste en una caja de música con movimiento mecánico. En la parte inferior tiene una inscripción original donde se indica el título de la melodía: «Marche des volontaires». El mecanismo funciona por completo y la música suena correctamente. Todo el conjunto se conserva y se presenta protegido dentro de un fanal de cristal con base redonda de madera.
Las muñecas Jumeau
La casa Jumeau, fundada en 1842 por Pierre François Jumeau, comenzó produciendo muñecas de papel maché con cabezas encargadas a fábricas especializadas como Barrois y Gaultier. Sin embargo, el gran salto de calidad llegó con su hijo Émile Jumeau, quien introdujo las muñecas de porcelana biscuit y creó el icónico modelo Bébé Jumeau en 1877.
Las muñecas Jumeau se distinguían por contar con cabezas de biscuit con una expresión dulce y natural, ojos de cristal soplado, en tonos azul o marrón, con efecto de profundidad, cuerpos articulados, fabricados en madera o composición con hasta ocho puntos de movilidad, cabello de mohair tibetano o cabello natural, peinado con rizos y adornos de la época y vestidos de lujo, con telas finas y costuras meticulosas, reflejando la moda parisina.
Uno de los modelos más emblemáticos de Jumeau fue la Tête Jumeau, una muñeca autómata que combinaba la belleza de la porcelana con la sofisticación de un mecanismo de cuerda. Fabricada en madera y porcelana policromada, con brazos articulados y rostro de biscuit, con ojos de cristal azul. Al activarse su mecanismo musical, levantaba una esponja para empolvarse el rostro mientras se miraba en un espejo de hueso. La base de terciopelo escondía el mecanismo interno.
A finales del siglo XIX, Jumeau se enfrentó a la competencia de los fabricantes alemanes, que ofrecían muñecas más económicas. En 1889, la empresa se integró en la Société Française de Fabrication de Bébés et Jouets (SFBJ), manteniendo el nombre pero con una producción más industrializada,lo que marcó el inicio del declive de la marca en cuanto a calidad y exclusividad.
A medida que avanzaba el siglo XX, la introducción de nuevos materiales como el celuloide y el plástico transformó la industria de las muñecas. Lo que antes era un proceso artesanal, pasó a la producción en masa, reduciendo costos pero también la exclusividad y calidad de los materiales.
Hoy en día las muñecas Jumeau son altamente valoradas por coleccionistas. Sus rasgos exquisitos y sus mecanismos innovadores las han convertido en símbolos de la perfección artesanal del siglo XIX.
En la actualidad, estas muñecas son piezas de colección altamente valoradas, con ejemplares que pueden alcanzar precios astronómicos en subastas. Su belleza y sofisticación siguen fascinando a los amantes de la historia y la juguetería.
























